Si ya perdí la cuenta
de las noches que nos quiebran y nos separan
de las marejadas que te acercan y te alejan,
¿por qué sigue en mí esa emoción primera,
llama cálida en luz personificada,
tu amor vivo en todo cuanto me rodea?.
Bastó una flecha asertiva para hacer caer el vuelo del águila.
El arco listo, la cuerda tensa.
Le impidieron ver las nubes la golondrina en lugar del ave de presa.
Imagen: Marta de la Sota
jueves, 9 de mayo de 2019
Yo no sé cómo se ha diluido todo
en esa diabólica locura de perderte.
Ha dejado cólera y sollozo
de salvaje mordida en mis pupilas,
acordes de sal resonando en mis ojos.
De lo imposible de olvidarte,
yo sujetando la vela
de todos mis insomnios.
Te marchaste
y en el duelo
siniestramente sola,
desposeída,
yo no sé cómo nombrarte.
Imagen: Danielle Fretwell
domingo, 7 de abril de 2019
Diríase que es mito -o algo parecido- la versión que inventamos de nosotros mismos.
Yo también he vencido a dragones y he escapado ilesa de mazmorras.
Diríase lo mismo de ti -o de la idea de ti- de la imagen que me evocas y que tanto amo.
jueves, 4 de abril de 2019
Cada encrucijada requiere
la precisión de la brújula
el fulgor de la bengala
en la noche cegadora
y cada cual aprende
que el regreso es a uno mismo
aún no siendo el mismo nunca
cuando el camino se acaba
atravesando las sombras.
Rendida, sobre el agua estancada
donde se arquea el pequeño puente
me siento a esperarte.
Impasibles nenúfares de corriente
lenta y tiempo detenido
me muestran su indiferencia
impávidos
vestigios
de encuentros.
Para cuando no vengas estar a salvo,
frente a ellos, enajenada, me voy
tejiendo
un vestido
de piedras.
Sé que ha comenzado el ciclo
tras la eclosión del desgarro.
Imagen: René Magritte
domingo, 3 de marzo de 2019
Como nombrar la madrugada
y que venga
entrar en otra esfera
paralela a la consciencia
cuerpo prolongado dulcemente
en el sueño.
Sentirse suave en el dormir
de la noche invocada
concedernos el delirio
de abrigar la inocencia
de estar callados y despertar
con humildad delicadamente solos.