sábado, 19 de agosto de 2017


Rara vez vuelve el brillo a los ojos
-medio ciegos del agua y sus reflejos-
de quienes huyen del infierno
y reciben el silencio del mundo.

La miseria existe y también los miserables,
cazadores furtivos de los que escapan
despavoridos, y niegan asilo a los desesperados
que abandonan sus casas.

Warsan Shire sabe que no hay tierra prometida:
navegar hacia la niebla
siempre será mejor que la muerte segura.

El Atlántico negro de secuestros y su resaca fantasma,
el Mediterráneo que se traga esperanzas y miedos
¿dónde está el multiplicador de peces?
¿nadie tuvo fe para caminar sobre las aguas?.

Espuma color sangre, un mar azul cementerio,
océanos con banderas
y olas de bolardos móviles
abren paso a un yate con caviar iraní
pero no a una patera de hambrientos.

¿Hacia dónde vamos en esta deriva inhumana?.
La vida de nadie tiene sentido
si viene prescrita sin conciencia.
¿Por qué no miramos el fondo del mar,
o mejor, de nosotros mismos
y sí el de la cerveza?.

Porque resulta que para algunos
-esos a los que llaman los Otros-
depende de las mareas el trozo de océano
donde pierden el pulso a la supervivencia
sin lápidas, sin historia, sin refugio
donde solo las ballenas lloran sus muertes.

Mientras, sin pudor ni vergüenza
Europe's living a celebration.


Imagen: Rocío Garrido


No hay comentarios:

Publicar un comentario